Hacer más para lograr más

Los sueños son parte de la vida de cada persona. La diferencia de unos y otros es si se logran hacer realidad. Lamentablemente miles de ellos solo se quedan en el anhelo de una persona, pero hay muchos que los viven intensamente cada día… Ellos viven su sueño.

Enuentro que lo que materializa un sueño no solo es el toque de Dios, quien de por si ya es el gestor de ellos. Es el compromiso que nosotros generamos para hacer esos sueños realidad. Cuando el compromiso nace, damos el primer paso en un camino de acciones que nos acercan para concretar el sueño.

Los sueños viven tres etapas:

Nacen
Es el momento donde nos embarga la inspiración y la emoción por aquello que visualizamos.

Crecen
Añadimos mas y mas elementos a aquel lienzo que aguanta lo que le pongamos.

Mueren
Es la parte crítica del sueño porque muchos de ellos fallecen al no colocarse correctamente en la planificación de la vida. Muchos de ellos aún también deben encontrarse con nuestra misión de vida o propósito. Acá se toma una decisión… Sepultar el sueño, o buscar la resurrección del mismo.

Resucitan
Cuando hemos encontrado el verdadero sentido de nuestra vida, lo que debemos alcanzar y para la cual fuimos diseñados y establecidos en la tierra, Dios nos brinda la oportunidad de poner en marcha lo que se ha colocado en nuestro corazón.

Hacer mas para lograr mas, no se trata de llenar nuestra agenda de actividades sin sentido ni propósito, si no en poder direccionar nuestros pasos y en la senda correcta de la vida. Avanzar y esforzarse sin permitir que las limitaciones gobiernen tu vida.

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